15 abril 2017

Las manos amigas


Ya no te tengo

Ya no te tengo,
te me escapaste sin apenas notarlo,
te fuiste sin decirme nada,
dejándome solo tu silencio como despedida.
En las mañanas me levanto buscándote,
como un perro que espera a su amo,
pero no te encuentro y, entonces,
rebusco dentro de mi para agarrar algún recuerdo
y atarlo en algún tronco de mi memoria.
Sin embargo, tus recuerdos también se fueron
y solo me quedan las nebulosas de tu mirada,
los ecos olvidados de tus risas 
y los retales de tus besos.
Sí, ya no te tengo y cada tarde me siento a esperar
a que un día, cuando caiga la tarde,
tenga el valor de salir a buscarte.