26 octubre 2016

Solo

Solo, sí, solo, seguido de los ojos inquisidores de los Scout,
de ese grupo de serpientes que reptan,
en busca del aplauso nocturno y efímero,
que mueren por un polvo carnívoro y una mentira en la espalda,
esperando ser penetrados por el falo de la sonrisa,
llenados de su cálida y mortífera estupidez.

Solo, navegando con mis amigas las paranoias,
revolcándome en la incomprensión de su realidad,
respirando, respirando, respirando,
para no sacar el mandoble y cortar todas las cabezas
de las Medusas que aúllan en mis sueños.


Solo en el camino, escuchando las carcajadas de los acólitos,
de los miserables y de los lameculos,
que no saben hacer otra cosa que vivir en el fango,
y que no soportan la luz en su oscuro túnel.


Solo, remando en el mar de muertos de hambre,
que me gritan que me una ellos,
que sonría, que aplauda, que me ponga a cuatro patas,
que le bese los pies al puto vellocino de oro,
pero yo respiro, respiro, respiro y sigo solo el camino solo.