10 febrero 2015

A la caza y captura de tus muletilas

Suelo escribir de forma compulsiva, como si estuviera en trance. Muchos escritores corrigen cuando acaban un capítulo, incluso cuando terminan un párrafo. Yo prefiero terminar la novela, el relato o microrrelato y avanzar. Para mí escribir es como un combate, una lucha diaria en la que tengo que progresar. Corregir significa detenerme y no me gusta detenerme cuando escribo. No me gusta interrumpir la historia que estoy contando porque en esos momentos es lo más importante. 
Sé que cuando escribo mis muletillas se introducen en mi texto como un virus infeccioso que lo contamina de arriba a abajo. Lo sé. Ellas saben que lo sé y que tarde o temprano iré a por ellas. 
Con el paso de los años he ido confeccionando un listado de muletillas que no llegan a la treintena y que tengo guardadas en un fichero que abro cuando empiezo a corregir.
Mí método de caza y captura es sencillo, pero reconozco que es tedioso. Utilizo la herramienta de «Buscar» de mi procesador de textos, coloco la muletilla a capturar y a por ella. 
Todos tenemos muletillas al escribir, así que anímate y confecciona tu lista, tus textos quedarán más ágiles y perfectos.