01 noviembre 2015

¿Cómo convertir tu relato en una novela?

Es posible, muchos escritores lo han hecho. No hay una fórmula mágica, solo hay que ponerse a trabajar.

Yo, por ejemplo, lo hice con uno de mis relatos, concretamente en el relato largo « Ali Romero historia de un corsario berberisco» y después de tres meses de trabajo logré tener el primer borrador de mi novela «Alí el Canario. Un corsario berberisco».



ANÁLISIS DEL RELATO

Lo importante de este modelo es que ya tienes un punto de partida, que no tienes que empezar de cero y esa circunstancia es muy importante porque te va a permitir tener en tu cabeza la historia que quieres escribir. Pero ten en cuenta que esto solo es el punto de partida, ya que a partir de este momento tendrás que trabajar muy duro para poder completar novela.
Yo soy un escritor de brújula, es decir, que no parto de un guión predeterminado, ni siquiera de un esquema; tengo una idea en mi cabeza y sobre ella voy construyendo la novela. Por esa razón para mí es un gran avance tener un camino ya recorrido. 
Una vez que tengas el relato que quieres convertir novela, tienes que analizar, con profundidad, si este tiene posibilidades de convertirse en una novela, por que puede ocurrir que empieces a trabajar sobre él y te des cuenta, a medio camino, de que el relato no tenía lo necesario para ser una novela. Este apartado es muy importante y hay que tenerlo muy en cuenta antes de ponerte a trabajar. 

IDENTIFICAR LOS ELEMENTOS NECESARIOS

Te estarás preguntando cuáles son esos elementos que hacen que tu relato se pueda convertir en una novela. Desde mi punto de vista lo primero que hay que tener en cuenta es si tu historia es lo suficientemente fuerte y si cuenta con los cimientos necesarios para aguantar los pilares de una novela. Esto quiere decir que tu historia tenga un buen comienzo, un buen desarrollo y, por supuesto, un final interesante, osea un buen planteamiento, un buen nudo y un buen desenlace. 
A partir de ahí te puedes poner a trabajar sobre qué puntos son los que puedes ampliar en el planteamiento, en el nudo y en el desenlace y qué personajes son necesarios para construir tu nueva historia. 

LA TRAMA PRINCIPAL

En tu relato puede haber una trama principal y única, que es como tiene que ser, porque difícilmente un relato aguanta una subtrama. En esa trama tienes que trabajar, no te queda otra, y ver qué posibilidades tiene de ampliarse y también si se le puede acompañar de alguna subtrama que la enriquezca y que le pueda gustar al lector. 
Ya te digo que este es un trabajo muy duro y que requiere de mucha concentración y por supuesto de mucha imaginación.

LOS PERSONAJES

Otro punto fundamental son los personajes. En un relato, generalmente, suele haber dos o tres, porque un relato no soporta muy bien muchos más y estos se perfilan de una manera muy superficial, porque en un relato no hay espacio suficiente para desarrollar, a conciencia, sus características. Pero en cambio, una novela sí requiere una cantidad razonable de personajes. De ahí qué es importante, también, analizar los personajes de tu relato, ver qué fuerza tienen, qué elementos puedes desarrollar en ellos, dicho de otra manera, qué puntos fuertes y qué puntos débiles tienen los personajes de tu historia original y cómo los puedes incorporar a la nueva historia que estás construyendo. No te olvides de los personajes secundarios, que quizás no los tengas y que tengas que crearlos para darle más consistencia a tu historia. Tienes que decidir cuáles se podrían incorporar y qué papel tendrán.
En resumidas cuentas, una buena trama y unos personajes fuertes son los elementos que tiene que contener tu relato para convertirse en esa novela que tienes en tu cabeza. Después, por supuesto, trabajo, trabajo y más trabajo.