19 marzo 2015

El movimiento de tus caderas

Sigo el movimiento de tus caderas que van de un lado a otro como si fueran plumas al viento y persigo la fragancia de tu cuerpo. Aligero el paso para no perder la estela invisible de tu perfume, ese que vas lanzando al aire como dardos embriagadores que me van sublevando mis sentidos. Te detienes. Yo me detengo el instante preciso para atrapar, al vuelo, los efluvios de tu esencia efímera. Te alejas y yo me quedo reconstruyendo los retales de tu volátil presencia. Al final te pierdes por las callejuelas de la prisa y caigo derrotado por no haber logrado libar las flores de tu cuerpo.