07 marzo 2014

Parto a medianoche

La música del móvil me despertó. Automáticamente cogí mi revolver y pregunté con voz ronca:

—¿Dígame?

—¡Juan, ya eres Padre! El parto, sin problemas y el niño ha pesado tres kilos y medio. Mañana tendrás que coger el primer vuelo para ver a tu hijo.

—Señora, se ha equivocado.

—¿Sí? ¿No es el 796532325?
—No, señora —le contesté y colgué.
Pensé que un solo número puede cambiar tu vida y recordé a Karl Kruger. Número de expediente 356. Lo asesiné en los sesenta y no tenía que estar muerto. La dislexia me jugó una mala pasada.