28 junio 2014

¿Qué he leído? La clave está en Rebecca de Ken Follett

El miércoles terminé de leer La clave está en Rebecca de Ken Follett . Es la segunda novela que me leo de este autor y me ha gustado. La trama, que se desarrolla en El Cairo en la Segunda Guerra Mundial, está muy bien hilvanada y muy bien contada.

Ficha técnica:
Formato: Versión Kindle
Longitud de impresión: 432
Editor: DEBOLSILLO (23 de enero de 2014)
Vendido por: Amazon Media EU S.à r.l.
Idioma: Español


Carvernícolas



Salieron de las cavernas y nos mataron los sueños. Al amanecer descubrimos que eran nuestros hijos.

25 junio 2014

23 junio 2014

Yo también salté al estadio de Gran Canaria

Sí, yo también salté al estadio de Gran Canaria, porque yo también soy Kevin de Jesús, Adonay, Tayri, Pedro, Aday, Aarón, Airam, Jesús, Nauzet, Daniel, Ancor, Iriome, Diego, Abián, Alexis, Acoidán, Agoney… Todos los que asaltaron el césped del Gran Canaria forman parte de nuestra sociedad, han estado ahí desde siempre entre nosotros porque forman parte de nosotros y ahora no podemos mirar para otro lado; nosotros los hemos parido. Son nuestros hijos, nuestros hermanos, nuestros primos, nuestros tíos, nuestros amigos y nuestros vecinos.
Ellos son los desheredados, los que no han tenido la oportunidad de coger otro camino porque simplemente no había otro, y si lo había, nunca lo vieron. 
Expresan su rabia y frustración en los grandes acontecimientos, con violencia, porque esta sociedad les ha dado en toda la boca desde que nacieron, una patada en los riñones en la escuela y un cabezazo en el tabique de la nariz en la esquina del barrio. No, ellos no recibieron la mano amiga que tú recibiste, no, ellos no.
No me vale que hoy los crucifiquemos en la plaza pública, que los persigamos como a delincuentes en las redes sociales, a ellos no; ellos no tienen la culpa de ser como son. Somos nosotros los que hemos mirado para otro lado diciendo: no me importa.
Ayer, también les llamé cabrones, energúmenos y no sé qué más, pero hoy pienso que ellos no son los cabrones, los cabrones son los que han permitido que nuestros jóvenes se conviertan en lo que vimos en el Estadio de Gran Canaria. Ellos son los «cabrones» y los »hijos de la gran puta». Los que, con sus decisiones políticas, han decidido dejar de invertir en educación y en cultura y han invertido en grandes y fastuosas instalaciones deportivas que son el pan de los putos corruptos. 
Estoy convencido de que si hace algunos años, pongamos treinta, se hubiese invertido más dinero en educación, en darles más recursos a los maestros y profesores, en tener unas aulas dignas, lo que pasó ayer jamás hubiera pasado, pero nuestros políticos solo piensan en sus cuatro putos años y el resto les da igual. Han mirado para otro lado, mientras muchos barrios de Las Palmas de Gran Canaria se han convertido en verdaderos guetos que nadie quiere transformar, solo piensan en reprimir con porra y no en reeducar.
Seguimos en segunda en fútbol, pero seguiremos en tercera división en educación y cultura por mucho tiempo, hasta que se cambie la forma de concebir este mundo que nos ha tocado vivir.
Mientras sigamos pensando que construir un Gran Canaria Arena (67 millones de pavos) es más importante que crear treinta escuelas y que es más importante gastarnos 4 millones en quitar las pistas del Estadio de Gran Canaria, que contratar a más maestros y más profesores para nuestras escuelas e institutos, mientras esa sea nuestra prioridad, esto no va a cambiar, seguiremos saltando al césped del Estadio de Gran Canaria.

08 junio 2014

La autoedición y crowdfunding

En estos últimos tiempos, tiempos de crisis, hemos asistido a casi todo en el mundo editorial y las editoriales han tenido que reinventarse para seguir adelante con sus empresas.

Para seguir con la cabeza a flote, algunas editoriales han utilizado la coedición como último recurso y buscan escritores incautos y desesperados para sacarles algunos miles de pavos para que vean sus libros en papel y en alguna librería. Detesto esta práctica, quizás es lícita, pero me no parece correcta porque se aprovechan de la ignorancia de algunos escritores para hacer negocio. Un gran negocio.
Ahora he visto que algunas editoriales se apuntan al crowdfunding (micromecenzago) para sacar los proyectos literarios de los escritores. 
El crowdfunding me parece una herramienta muy interesante y me parece loable que un escritor se arriesgue a vender su proyecto a través de una campaña de micromecenazgo porque le da valor y defiende, públicamente, lo que ha escrito. En definitiva es él quien está detrás de ese proyecto y es él quien asume los riesgos y recoge los beneficios, si lo hubiera.
Sin embargo, otra cosa muy distinta es cuando quien está detrás de esa campaña de crowdfunding es una editorial, que no arriesga nada en absoluto y que solo se moviliza para poner la mano y llevarse el dinero.
Una editorial es una empresa y, como tal, tiene que asumir riesgos. Si apuesta por un escritor, tiene que asumirlos y esos riesgos que se traducen en euros. Después el editor tiene que movilizarse para recuperar la inversión realizada al poner una obra literaria en el mercado. Si no es de esta manera, el sistema se está pervirtiendo.
El crowdfunding editorial es jugar a caballo ganador. Si con la campaña de micromecenzago se consigue captar los suficientes mecenas, publico la obra, si no, dudo mucho que esa obra vea la luz algún día. El escritor que se embarca en esta campaña tiene que movilizar a todos sus amigos y conocidos para que se logre el total del importe estipulado en la campaña, porque sabe que, de otra manera, su libro no será publicado.
Ahí está el quid de la cuestión. La pregunta que me hago es que si esa editorial publicaría la obra del escritor si no hubiera euros contantes y sonantes antes de poner en marcha la maquinaria. Yo sé la respuesta y ¿ustedes? Supongo que también.
Lo triste es que, a esta altura de la película, haya escritores que se presten a este juego, habiendo fórmulas y herramientas para autopublicarse con un mínimo seriedad, sin tener por medio a ninguna editorial de este tipo, que solo buscan el beneficio seguro sin arriesgar ni un solo euro.
Escritor, si una editorial no quiere asumir el riesgo de publicar tu obra sin que haya un prepago, es que no confía ni en ti ni en obra. Entonces, ¿por qué vas a poner en sus manos tu dinero para que te publiqué? La confianza siempre tiene que ser recíproca.
En el mundo editorial no vale todo, porque por muy bien que lo pinten, este tipo de campañas no buscan apoyar al escritor, solo buscan el negocio seguro y eso, amigos, no es jugar limpio, es romper la reglas del juego y a mí me gusta saber a qué estoy jugando y con quién.


06 junio 2014

Ya acabó la XXVI Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria, Don Benito.

Sí, Don Benito, ya acabó la XXVI Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria y según los organizadores y los libreros, un rotundo éxito en todos los sentidos. El glamour de las estrellas mediáticas, metidas a escritores, surtió el efecto llamada que los promotores buscaban y se vendieron muchos libros. Objetivo conseguido.

Los que no están tan satisfechos son los escritores de esta tierra. ¿Recuerda lo que le comenté la semana pasada? Pues hubo algún problema con los ajustes temporales entre presentación y presentación y, como no podía ser de otra manera, esos ajustes siempre afectaron, negativamente, a los escritores de esta ínsula, que tuvieron que recortar sus tiempos porque las estrellas mediáticas se comieron sus tiempos con papas. Sí, Don Benito, como ya le dije, es cuestión de respeto por lo que se escribe en estos lares.

Como ya le dije, Don Benito, estas ferias de provincia, promovidas y sufragadas por el Gobierno de Canarias, deberían de dar más protagonismo a los escritores que escribimos y vivimos aquí, porque esas estrellas mediáticas no necesitan más bombo y platillo del que ya traen en sus maletas. Los escritores canarios sí necesitamos el escaparate de la Feria del Libro para dar a conocer lo que estamos escribiendo, porque ¡qué paradoja!, somos los grandes desconocidos. Sí, Don Benito, ya sé que pocos son profetas en su tierra y que a usted le pasó tres cuartos de lo mismo.

Creo, Don Benito, que hay que buscar una fórmula distinta que favorezca a los que nos partimos el pecho para sacar nuestros proyectos literarios adelante y no contamos con el debido apoyo institucional. No, Don Benito, no hablo de la cultura subvencionada que siempre toca a los mismos palos, hablo, simple y llanamente, de apoyo. El protagonismo en la Feria del Libro es una magnífica oportunidad que cada año se pierde.

Si hacemos un análisis retrospectivo del programa, Don Benito, vemos que se presentaron libros que ya habían tenido su tiempo en ediciones anteriores, pero que, por alguna razón que desconocemos, volvían a estar en la feria, hurtando un tiempo precioso a libros editados este año. ¿Qué no se lo cree? Pues, sí, Don Benito. También se presentaron libros que todavía no estaban ni impresos, a través de lo que se llama Crowdfunding. Un disparate absoluto. Las ferias están para vender y presentar libros que están en las librerías, fresquitos de barquillo, Don Benito, no para vender proyectos literarios de futuro que no sabemos a dónde van a ir a parar. Ya sé que no tiene ni idea de qué le estoy hablando, pero un día le hablaré de eso, de la esencia del Crowdfunding, de las editoriales que están detrás de esta fórmula de micromecenazgo y todo lo que eso conlleva.

También me gustaría hablarle del solapamiento de los actos programados que hacían imposible seguirlos con un mínimo de seriedad, como los recitales poéticos y musicales que se perdían entre tanto lío y no se pudieron disfrutar con la debida atención. Sí, Don Benito, ya sé que organizar este tipo de eventos y en tan poco tiempo, tiene su intríngulis, pero cuando si se cobra por ello, hay que hacerlo lo mejor posible.

No quiero quitarle más tiempo, Don Benito, pero no me gustaría terminar sin comentarle lo que me dijeron algunos escritores para mejorar la Feria. Por ejemplo Rayco Cruz, escritor y librero, me dijo que no estaría mal que algunas de las presentaciones se hicieran fuera del ámbito de la feria, como en la Biblioteca del Estado o en el Club La Provincia. Le comenté que me parecía una idea genial e innovadora. 

También, el escritor Miguel Aguerralde me comentó que sería interesante que se presentaran libros a dúo, con escritores del mismo género y que tuvieran en vez de treinta minutos cuarenta y cinco, así se ganaría tiempo y las presentaciones serían más dinámicas. Al hilo de esta propuesta, le comenté que se podría intentar hacer presentaciones de autores canarios con autores mediáticos, al estilo de los programados por los responsables de la Casa Museo Pérez Galdós en los «Encuentros literarios en este inmenso Atlántico que nos une» que ha resultado ser una experiencia sugerente.

Bueno, Don Benito, creo que esta feria puede mejorar y convertirse, en un futuro, en un referente de la cultura literaria que se hace en las islas, un espejo en el que podamos reflejarnos sin tener sombras glamurosas. Así lo veo yo y perdone que le venga con estas historias, pero es que estas conversaciones con usted me alivian el alma.



01 junio 2014

¿Qué he leído? El ala robada y otros cuentos de Carmen Martínez Gimeno

Ayer terminé de leer El ala robada y otros cuentos de Carmen Martínez Gimeno. Un libro de relatos muy bien escrito dónde la autora deja, a las claras, que sabe lo que tiene entre manos y cuenta lo que quiere contar, ni más ni menos. El relato que más me gustó es el que le da título al libro, El ala robada, muy bien escrito en el que se demuestra que una historia sencilla también puede entretener. Felicidades.

Ficha técnica:
Editorial: Carmen Martínez Gimeno
Páginas: 202