22 noviembre 2013

La lectura

Siempre he pensado que la lectura es un camino en el te encontrarás con muchos universos que nunca te hubieras imaginado. Solo hay que dar el paso y adentrarte en ese mundo del que ya no querrás salir.
Lee y crecerás en todos los sentidos; la lectura tiene esa proteína (lecturina) invisible que te hace crecer sin que apenas te percates de ello. 
Un día te levantas y te dices: ¡cuánto he crecido!

09 noviembre 2013

¿Qué estoy leyendo? LA CARICIA DE TÁNATOS de Maria José Moreno

Esta mañana comencé a leer LA CARICIA DE TÁNATOS de María José Moreno  una de las novela que está en lo más alto de la lista de ventas de Amazón. Ya les contaré.

Ficha técnica:
Editorial: El Desván de la memoria
Páginas: 451
Año de Edición: 22 de agosto de 2013



¿Qué he leído? Noche Salvaje Jim Thompson.

Anoche terminé de leer Noche Salvaje Jim Thompson, los expertos dicen que su mejor novela, yo no estoy de acuerdo, no me gustó, la encontré lenta y con falta del ritmo que tenía 1.280 almas o el asesino que hay en mí. 

Ficha técnica:
Editorial: RBA
Páginas: 224 páginas
Año publicación: 2012 (1953)

08 noviembre 2013

Todo se pega




¡Justicia!¡Justicia! ¡Justicia! Gritaban todas en el patio.

Dentro, una amiga le dijo a otra:

—¿Ves lo que pasa por trasladarnos a la ciudad? Se nos pega todas las tonterías de los humanos.

—Sí, algunas olvidan que somos hormigas.



07 noviembre 2013

Una frase en un sobre de azúcar


Entró en el bar de la esquina, como tantas veces en tantos años, pidió un té y cogió uno de los dos sobres de azúcar y guardó el otro. Al cogerlo se percató de que tenía escrito una frase «el psicoanálisis no me sirve». Pensó en esa frase, en lo que había sido su vida durante todos esos años y en el Rosario de la Aurora en que se había convertido su vida. A él tampoco le había servido el psicoanálisis. Ni psicólogos ni psiquiatras. Buscó el pastillero, lo abrió, se tomó aquella de color rojo y blanco, que él llamaba «atleti» que lo tranquilizaba y extirpaba los brotes psicóticos que en más de una ocasión lo había llevado al borde del suicidio. Volvió a leer el texto anónimo. Sonrió a la camarera, se levantó, salió y esperó al borde de la carretera. Vio como se acercaba un camión, pensó en tirarse y acabar de una vez con todo aquello. Pero en el último minuto, se metió la mano en el bolsillo, sacó el sobre de azúcar que había guardado y leyó: «Que la conciencia no perturbe tu deseo». Volvió a sonreír, dio un paso adelante y se tiró bajo las ruedas de un flamante Mercedes rojo.