24 junio 2013

Caraduras

—Caraduras, impresentables e intransigentes —murmuró sin quitarles los ojos de encima mientras pasaba las hojas del periódico sin leer las noticias. —Esa es mi mesa. Todo el mundo la sabe. Desde hace años me siento todas las mañanas a tomarme mi café con leche y mi bocadillo de jamón y queso.

Los volvió a mirar como si quisiera fulminarlos de la faz de la tierra.

—«Que hay más mesas, viejo» me dijo el rubianco. Ya sé que hay más mesas, estúpido, pero esa es la mía. Pregúntale al camarero y te dirá: esa es la mesa de D. Gregorio.