07 febrero 2013

La vida de los objetos

Cuando se fue dejó olvidadas sus gafas. Las cogí. Observé sus cristales envejecidos por el tiempo, la montura de pasta, color caoba de hacía más un siglo, la patilla derecha mordisqueada, de cuando le asaltaba una reflexión y el puente, mil veces reparado. Pensé en las muchas cosas que ella había visto, en los cientos de libros que ella había leído y que compartimos, en las calles que recorrimos, en las películas que vimos... toda una vida. «Cuánta vida tiene un objeto», pensé. Sabía que nunca llamaría para recuperarlas. Ahora solo me quedaban sus buenos recuerdos y sus viejas gafas.