22 febrero 2013

El olvido

Llegó a casa temprano, estaba cansado, una siesta no le vendría mal. Se desvistió, se duchó y se puso el pijama. Iba meterse en la cama, cerrar las persianas y dormir hasta que llegara su mujer. Se sentó en su lado de la cama, se acostó y se dispuso a leer un rato. Buscó el libro que estaba leyendo, pero no lo encontró. En su lugar había unas gafas que no reconocía, con una montura azul eléctrico rematada por tonos amarillos en sus extremos. Las cogió y se las puso, entonces comprendió que su mujer le debía una explicación.