28 septiembre 2012

Recorrerte

Quiero seguir tu cuerpo,
esa estela invisible que dejan tus caderas en el aire,
las que me hacen soñar con ser espejo en cada baldosa que pisas,
para morder el hilo de tus tangas de encaje imaginado.

Quiero buscarte con la mirada,
para sumergirme en cada centímetro de tu piel
y ser los labios que besan tu libidinosa y jugosa boca 

y jugar a perderme en el sudor de tus tersos pechos y sorber
el salado jugo de tus pezones.

Quiero que mi lengua sea la cálida y húmeda palabra de paso,
esa que abre todas las cavernas de tus sueños obscenos,
esos, que te convierten en una fiera lujuriosa,
que me muerde y me grita en el fragor del desenfreno.

Quiero ser el amante secreto en tus sueños,
ese que te hace el amor todas tus mañanas,
en las tinieblas de tu garaje comunitario,
en los probadores perfumados de lencería negra y roja,
en los ascensores detenidos en tu piso veintitrés y
en su coche negro.

Pero hoy te perderás en la otra acera,
y seguiré persiguiendo las sombras de tus caderas.


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