07 julio 2011

Tu firma

Busqué tu firma entre las cartas que enviaste hace años, esas, en las que el amor rondaba como un lobo hambriento por todos los cuadrados perfectos y azules. Aquella firma de trazo azul-borroso, que se había escapado de un bic de media tinta, mordido su caparazón y casi sin su cuerno de añil. Allí estabas, en tu firma, como siempre habías estado, esta vez sin poder escaparte, como lo hiciste aquel verano de mentiras y desencuentros. 
Solo me quedan tus firmas y tus cartas, porque el amor se enmoheció y se pudrió con el frío del invierno.