29 enero 2008

Microrelato.Los líos de la corbata

No sé cuantas veces he intentado aprender a hacer el dichoso nudo de la corbata. Que si el nudo simple, el Windsor, el medio Windsor, el doble simple, el nudo cruzado o el no menos importante, nudo pequeño. Y es que hacer el nudo de la corbata no te lo enseñan en la escuela, y por lo menos, una vez en la vida, generalmente en bodas y funerales, y en esta parte del primer mundo, tienes que llevar una corbata. Yo he recabado la información práctica en Internet, he localizado la web correspondiente a los nudos, y he impreso la documentación adjunta. Me he puesto manos a la obra delante de mi espejo, que en ocasiones es un hijoputa, con el folio encima del lavamanos y con las manos sudadas. Me decido por el nudo Windsor que es un clásico. A la primera no me sale, me sale un churro; a la segunda voy afinando, las manos me siguen sudando. A la tercera, uff, la voluntad flaquea, me pasa por la cabeza dejarlo para otro día. Cojo el folio, me lo acerco bastante, y me doy cuenta que la presbicia me ha jugado una mala pasada, porque leo: «es bastante complicado de realizar». Reflexiono unos instantes sobre si abandonar u optar por otro nudo. Al final decido seguir en la lucha y después de una hora, logro hacer el puto nudo Windsor de los cojones. Pero estoy contento, podré ir a mi cita como mandan los cánones, pero con el triste convencimiento y también con algo de desesperación, que ese aprendizaje es tan efímero como el agua entre las manos.