05 marzo 2007

Tu eres la luz


Me costó admitir que estabas por aquí,
que eras sangre de mi sangre,
piel de mi piel,
pero poco a poco tus manos, tus ojos, tu cuerpo,
tus gestos, tu vida,
fueron siendo parte de mi.
Ahora lo sé Aarón,
eres parte de mi,
estas en cada amanecer, en cada suspiro,
en cada paso que doy,
ahora eres parte como lo es mi cuerpo,
mis ojos.
Lo dice clarito tu nombre, eres la luz de la montaña,
Una luz que ilumina mi camino,
Esos caminos que por momentos
Se tornan oscuros.

Pero tu estas ahí, siempre estas ahí,
Para decirme, con tu mirada, que jamás estaré solo,
Porque tu fuerza me alienta a seguir.
Lo tienes que saber, yo estaré también ahí,
para darte el aliento y la fuerza para seguir adelante,
mis manos siempre estarán abiertas para ti.

Es tu mirada, tu mirada limpia, inmaculada,
La que me hace sonreír,
Sonreír porque cuando me miras fijamente,
Siento una confortable tranquilidad y paz.

Y que decir de tus manos, que son como las mariposas de la primavera,
Que revolotean sin cesar buscando mis manos,
Que siempre están ahí desde que el día que viste este mundo.
Cuántas veces me pierdo mirándote,
mirando tus ojos,
mirando tus juegos,
riéndome con tus ocurrencias infantiles.

Te lo digo a ti, que eres mi luz.