15 febrero 2007

Los intocables y los miserables

Para algunos empresarios y políticos canarios, la sociedad está formada por intocables y miserables. Me explico. Para ellos, los intocables, son aquellos que forman parte del poder económico y político que están por encima de los procedimientos que se articulan para llevar a buen puerto la aplicación equidistante de la Justicia.

Y los miserables, desde su particular punto de vista, son el resto de los mortales, que cuando tienen una cuenta con la justicia, no tienen otro remedio que cumplir con los requerimientos judiciales, sean cuales sean, y aguantan con seriedad su propia vela.

Estos personajes, los intocables, claro está, cuando son tocados por la toga de la Ley, mueven cielo y tierra para impedir ser llevados antes los jueces y siempre acuden, a la salida fácil pero muy maquiavélica, de decir que están siendo perseguidos por no se qué poderes fácticos que solo buscan su descrédito personal, profesional y político.

Algunos, incluso, se han quejado del trato y de las formas en que han sido conducidos ante la Ley, y han puesto el grito en el cielo, utilizando todo su armamento mediático para defender lo que no se puede defender, argumentando que este estado de cosas nos llevará sin duda, a la quiebra económica porque los inversionistas huyen despavoridos ante este panorama.

Habrá que recordar, que cuando un Juez toma la decisión de llevar a una persona ante los tribunales, no lo hace porque esa mañana se levantó de una manera determinada, sino que lo hace sobre la base de los hechos y de las pruebas que se han aportado las investigaciones policiales, y no por un capricho matutino.

Incluso, alguno de los últimos empresarios que sido llevado ante los tribunales de Justicia, se siente molesto por las formas, argumentando que se podría haber echo de otra forma. Pero se olvida, este empresario y algunos que han opinado sobre este asunto, que tribunales de Justicia tienen que velar sobre todo, por el cumplimiento de la Ley, y que las decisiones se meditan, se valoran y se tienen en cuenta muchos aspectos relacionados con las formas, incluso, yendo mas allá, para no herir susceptibilidades, que por otra parte, cuando se detienen a personas, que forman parte del resto de los mortales, se tienen menos en cuenta.

La Justicia, señores míos, es igual para todos, nos guste o no, tengamos más o menos dinero o mas o menos poder. Si la justicia hiciera distinciones, hace mucho tiempo que habría perdido la tela que le cubre la cara, pero gracias a nuestra democracia, sigue funcionando con independencia, aunque algunos intenten, por activa o por pasiva, torcer este principio.