19 octubre 2006

La fidelidad desde el punto de vista de un hombre

Es complicado definir la fidelidad, pero en esto me ayuda el diccionario de la Real Academia de la Lengua que dice: Lealtad, observancia de la fe que alguien debe a otra persona.

Uff, esa definición se aleja bastante de lo que la mayoría de nosotros entendemos, porque la fidelidad es no tirarte a nadie que no sea tu espos@, novi@ o compañer@. Y claro, en el caso particular de los hombres, que es el que más cerca me toca, es harto difícil, porque todos los hombres, por lo menos los que yo conozco, tenemos una tendencia innata, biológica, a saltarnos esta regla educacional y cultural.

¿Y por qué no somos fieles los hombres? Pues yo creo, como ya comenté antes, por una razón biológica que nos lleva irremediablemente a buscar nuevas hembras para perpetuar la especie. ¿Se lo creen?, yo tampoco. Pero claro, hay que decir algo sensato para justificar nuestro reprochable (desde el punto de vista de la mujer) comportamiento.

Porque la cruda realidad, es que nos gustan las mujeres, nos gustan como visten, como nos miran (cuando lo hacen), sus cuerpos delgados, sus cuerpos menos delgados, sus cuerpos menos-menos-menos delgados, nos gustan todas. Se nos rompe el cuello cuando vemos a una bella mujer pasar por nuestro lado y nuestros comentarios no son precisamente para encuadernarlos.

Reconozcámoslo, hay que ser serios, entre mas mujeres nos tiramos, mas se nos hincha el pecho (y otra cosa también), y lo que mas nos gusta, no a todos, es que lo sepa todo el mundo, sobre todos nuestros amigotes, menos, esto es importante, nuestra mujer, novia o compañera.

La fidelidad es parte de nuestra educación y de nuestra cultura, desde muy pequeñitos nos la meten por los ojos, bebemos cual biberón sabroso, que hay que ser fieles, como si el cuerpo se gastara por echar unos polvillos aquí o allá.

Yo siempre he dicho que no hay hombres fieles, sino hombres sin oportunidades. Y lo digo con conocimiento de causa, utilizando el método sociológico de la investigación participante, que no es otra que la de moverme entre hombres y ser un hombre.

PD: Somos así y es muy difícil que cambiemos y solo pedimos que nos entiendan solo un poquito