16 noviembre 2006

La impaciencia

La paciencia es una virtud que muy pocos tienen; yo soy uno de ellos, lo reconozco. Mira que hago esfuerzos intelectuales, analíticos y personales, pero no logro controlar a esa fiera sin control, que se llama impaciencia.

Estoy absolutamente seguro de que esa fiera se puede domesticar, pero ¿Cómo? Estoy igualmente, absolutamente seguro, de que la impaciencia es fruto de mi carácter, que cuando nací, ya tenía un buen chute de impaciencia corriendo por mis venas. Esta fiera, campa a sus anchas por todo mi ser, pero sobre todo cuando me subo al coche y arranco rumbo desconocido. Cuando me encuentro algún otro automovilista delante de mi, que va mirando el paisaje y seguramente, disfrutando de su paseo. Mientras, yo detrás, solo pensando en como sobrepasarlo, pero como siempre ocurre, este automovilista me impone su ritmo y no me queda otra que tragarme toda su parsimonia. Seguramente que a alguno de ustedes también le ocurre.

En muchas ocasiones he intentado controlar a este salvaje animal, que sale de mi como un huracán sin control, de las formas que los especialistas dicen en sus manuales tales como respirar profundamente, desviar la atención del momento que estoy viviendo e incluso, disfrutar del momento, sacar lo positivo del momento. Tengo que decir que algunas veces lo consigo y muchas mas no.

Y la impaciencia se me acrecienta cuando tengo alguna cita personal, entonces, a esta fiera se le suma mi virtud de ser entramadamente puntual; soy incapaz de llegar tarde a ningún sitio. Este binomio suele ser explosivo y busco estrategias para desactivar alguna de ellas, y sinceramente, casi nunca lo consigo.

La impaciencia es un comportamiento absurdo, si eso lo sé, porque no saco nada poniéndome nervioso; mi vehículo no irá mas rápido, ni mi coche volará por soltar a esta fiera, ni las colas van a desaparecer, ni tampoco, irán mas rápido. Al final soy yo el perjudicado, pero como dicen por ahí, el que quiera mal por su gusto…al infierno a quejarse.

09 noviembre 2006

La conciencia de estar vivo

Hoy quería compartir con ustedes, algo, que en algunas ocasiones me ocurre, y no es otra cosa que tener la conciencia de estar vivo.

Quizás a bote pronto, y así de repente, puede parecer algo obvio, eso de tener conciencia de estar vivo, pero es que a mi, me pasa con cierta frecuencia, yo diría más, yo creo que la mayoría del tiempo tengo esa extraña sensación.

Y digo extraña sensación, porque, por unos instantes, me veo a mi mismo, y en ese mismo instante, tomo conciencia de que estoy aquí y ahora. Por ejemplo, ahora me esta pasando, cuando escribo estas líneas, pero claro, en esta ocasión no tiene mucha relevancia, porque estoy escribiendo sobre ello.

Esa impresión me sobreviene en cualquier momento de mi vida cotidiana, en las situaciones más habituales, conduciendo la moto, cocinando, viendo la televisión, leyendo, etc. Pero también en situaciones no tan cotidianas y digamos mas extraordinarias que se salen de lo normal.

En muchas ocasiones me paro a pensar porque me ocurre eso, y pienso que seguramente le pasa a todo el mundo y que el ser humano toma conciencia del aquí y del ahora, pero he preguntado a algunas personas sobre este tema y no saben contestarme con certeza.

Ese estado de ser conciente, realmente no me preocupa, pero si me ocupa, porque me hace sentirme vivo, sentirme que estoy aquí, viviendo en este instante, en un mundo que se desarrolla, que camina unas veces hacia delante y otras hacia atrás.

Y realmente en esos momentos de conciencia abierta, no me hago ninguna pregunta existencial, del tipo que hago aquí, si tengo alguna misión en este mundo, no, es mucho mas sencillo, solo pienso que estoy aquí y ahora.

En fin, si les pasa lo mismo, simplemente me lo hacen saber.

07 noviembre 2006

El amor

El amor, seguramente, es uno de los sentimientos mas anhelados, más perseguidos, mas buscado, porque el que tiene amor, tiene vida, tiene sonrisas, tiene buen talante, buena predisposición, en fin, el que tiene amor es un ser privilegiado.

Lo grandioso del amor, es que tiene miles de formas distintas y variadas, y no digamos las formas que tiene el amor de expresarse que también son miles y diversas. Porque el amor, queridos míos, es infinito, y digo bien, INFINITO.

Son esas caras del amor lo que lo hace diferente, así, el amor es, el amor por un hijo, por un hermano, por un amigo, por nuestra mascota, por nuestro vecino, por un libro, por una película, etc… y todos ellos se expresan de manera diferente, porque todos ellos tienen propia vida, porque el amor, tiene esa forma especial de expresarse.

El amor es un sentimiento, tan fuerte, que nos puede llevar hasta la locura, hasta la mayores de las tristezas, incluso llegar a morir por amor, por el no correspondido pero también por el correspondido, e incluso llevarnos hasta el Nirvana, hacia el éxtasis mas increíble.

El amor no tiene manifestaciones violentas, porque el que ama no hiere, no agrede, no mata, puramente ama. Porque el que utiliza el amor como justificación para hacer daño, simplemente está pudriendo este sentimiento.

Pero algunos dicen que del amor al odio, hay un paso, una línea tan fina, que muchos cruzan, pero yo siempre digo, que el que cruza esa línea, nunca sintió amor verdadero; no se puede odiar a quien se amó, quizás no sentir sentimiento alguno por esa persona, quizás indiferencia, pero jamás odio.

El amor, es, en fin, un sentimiento que hay que cultivar en todas sus facetas, con una buena sonrisa y buen talante, y cuando sientas sentimientos de odio hacia alguna persona, intenta cambiarlo, porque los sentimientos de odio te acaban pudriendo el corazón y el alma, y la vida es tan maravillosa, que es muy jodido que se nos pudra por dentro.