11 noviembre 2017

¿El título del post? Corto


A estas alturas de la película todos sabemos que los títulos tienen que ser atractivos y existen una infinidad de entradas que nos hablan del tema; según San Google, 12.400.000 resultados que disertan sobre el asunto.

Aquí, en Steemit tenemos muchas entradas, pero el que me ha parecido más completo es el compañero, @jessfrendcor, que con su entrada: En Steemit: ¡¡¡Títulos que enamoran!!!, nos ofrece una visión muy completa de la cuestión que nos ocupa.

Sin embargo,  yo no les voy hablar de todos los aspectos que hay que tener en cuenta para hacer un título atractivo,  sino les voy a hablar de un solo aspecto que para mí es uno de los más importantes y es su tamaño, porque, una vez más, el tamaño sí importa.

Importa porque a nuestro cerebro le gustan los títulos  cortos, porque aportan claridad y ayudan al procesamiento de la información.

Ten en cuenta que nuestro cerebro  procesa 400 millones de bits por segundo  y  eso es mucha información  para que nosotros se lo compliquemos, aún más, poniendo un título largo e incomprensible.

Por  esa razón tenemos que hacer un esfuerzo intelectual de intentar hacer un título lo más corto posible  y que, al mismo tiempo,  contenga de qué va la entrada qué vas a realizar. 

Sí,  sé que es complicado,  pero no imposible. 

Lo primero que tienes que tener en cuenta  es de qué vas hablar en tu entrada,  porque si no lo sabes, será muy complicado realizar un título corto y claro,  porque, muchas ocasiones,  tenemos una nebulosa  indeterminada de lo que vamos a hablar  y ese detalle complica mucho la cuestión. 

Algo que te puede ayudar hacer un título corto y clarificador,  es escribir primero la entrada y luego poner el título,  porque  te puede dar alguna idea para el título. 

Así que el primer paso para hacer un título corto y claro,  es saber de qué vamos a hablar en  nuestra entrada;ese es el principio fundamental. Si tenemos ese aspecto resuelto, hacer el título no será muy difícil.

Una vez que tengamos determinado el asunto del que vamos a tratar,  hay que pasar a diseñar el título de nuestra entrada. 

Para ello hay que tener en cuenta que este no contenga más de 60 caracteres,  pero si son menos mejor. En este enlace Contador de Caracteres para SEO  puedes «medir» cuán largo es tu título.   

Como ya dije, a nuestro cerebro  le gusta aquello de «si breve, dos veces bueno», pero no solo le gusta a nuestro cerebro,  sino que también le gusta a San Google, que disfruta mucho indexando títulos breves,no más de 60 caracteres, los largos les mete la tijera sin compasión. Porque, amigos,  no solo hay que pensar  en los 7 días cruciales de vida  de nuestros posts en  Steemit,  sino  también  que esas entradas sean leídas en un futuro  y que formarán parte de nuestra marca personal.  No lo olviden.

Otro aspecto que tiene que estar en el título, es el tema principal del post. Ya sé que es de perogrullo, pero todavía existen personas que no lo tienen muy claro, por lo que hay que hacer todo lo posible para que el tema de nuestro post,  sí o sí, esté el título.  

Sé que esto es dificultoso, pero tenemos que intentarlo, porque el título es la puerta de entrada a nuestro post, es lo primero que lee nuestro potencial lector y seguidor.

Que exista esa relación entre el título y la entrada es muy importante porque uno de los aspectos que más fastidia a los lectores  son las falsas expectativas;  si tu título  enuncia  las peras,  habla de las peras,  no nos hables de manzanas, aguacates, plátanos, naranjas y mangos,  no, habla de las peras,  que el 90% de tu entrada hable de las peras.

Así que ya lo sabes, el título de tu entrada, corto, claro y que contenga la esencia de tu post. 

 Fuente de la imagen:  Pixabay y Canvas.

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09 noviembre 2017

¿Qué he visto? Suburra T1 de Netflix

OPINIÓN

Si te gusta el género negro, Suburra es tu serie, una serie que destaca por su perfecta realización y dirección, que hace que Suburra se convierta en una de las mejores series de su género y de las que ha puesto en escena Netflix.

La serie se desarrolla en Roma y combina, a la perfección, los ingredientes esenciales para una serie de género negro, esto es, clanes mafiosos, corrupción política, Vaticano, amor, sexo, amistad y drogas. 

El ritmo cinematográfico es adecuado, no trepidante, pero sí lo suficientemente atractivo para mantenerte con la vista pegada al televisor y esperando a ver el siguiente episodio.

La serie cuenta con 10 episodios con una duración de entre 62 y 42 minutos, siendo 62 minutos el más largo y 42 el más corto. Una duración adecuada para una serie como la que se presenta, en la que en cada capítulo se resuelve una subtrama, que se presenta al principio de cada capítulo y que está relacionada con la trama principal, (no haré spoiler) con un enigmático «Il giorno prima». Una prolepsis que nos pone el caramelo en la boca, para ir resolviendo durante el desarrollo del capítulo. 

Respecto a los actores y actrices me gustaron todos, destacando a Aureliano Adami, que lo interpreta Alessandro Borghi, pero sin dejar de señalar a Spadino,-Giacomo Ferrara- de la familia gitana y Lele -Eduardo Valdarnini-, hijo un policía de Roma, que son los protagonistas de la serie y que aparecen en todos los capítulos.


En definitiva una buena serie que no te puedes perder.
Esperemos que Netflix continúe con la segunda temporada, que parece ser que sí.

FICHA TÉCNICA 


SINOPSIS 

La puedes leer en la página oficial de Netflix
Aquí puedes ver el tráiler oficial de la película:

Fuente de la imagen y vídeo: Netflix

04 noviembre 2017

El tamaño SÍ importa


No, no les voy a hablar de SEXO, sino del tamaño que tienen que tener las entradas de tu blog en Steemit o en cualquier otra plataforma.

Pero antes de meterme de lleno con el asunto, me gustaría decirles que más importante que el tamaño, es saber qué vamos a decir, tenerlo claro, porque eso nos ayudará a ser más efectivos, directos y no andarnos por las ramas para decir lo que queremos decir, sin meternos en camisas de once varas y es escribir un galimatías que no entenderá nadie.

Por esa razón es importante realizar un esquema previo, una especie de guion de lo que queremos contar, donde quede claro, el planeamiento, el desarrollo y la conclusión.

También es importante tener claro el título de tu entrada, que sea directo, claro y no muy largo, de no más de seis o siete palabras.

Dicho esto, vamos a meollo de la cuestión.

Se ha escrito mucho sobre la cuestión de qué tamaño tiene que tener una entrada de un blog, o sea, qué número de palabras tiene que tener una entrada para que tenga un mayor impacto en nuestros potenciales lectores. 

Mi método cuando escribo una entrada se basa en estas dos premisas:

La primera es que el número de palabras que utilizaré me tiene que permitir contar lo que quiero contar, ni una más ni una menos, porque de nada me vale ceñirme a 1000 palabras y que luego el artículo se quede cojo y que el mensaje no llegue con claridad.
La segunda es, una vez satisfecho con el contenido, reducirlo todo lo que pueda, hacer un esfuerzo de síntesis, sin sacrificar en absoluto el contenido, porque sé, por experiencia, que los textos de más de 2000 palabras no son muy atractivos. También hay que contar, en relación con esto, que cada día tenemos menos tiempo y leemos solo lo que nos interesa y si lo que nos interesa está bien contado y de forma concisa, pues mejor. Ya saben aquello que decía Baltasar Gracian: «Lo bueno, si breve, dos veces bueno; y aún lo malo, si poco, no tan malo.»
Por eso, y para ir concluyendo, te podría recomendar que tus entradas estén entre 400 y 900 palabras porque, desde mi punto de vista, esa es la horquilla ideal para que tus entradas sean leídas por completo y lleguen al mayor número de lectores posible. Sin olvidar, por supuesto, lo que te comenté antes, que quedes más que satisfecho con el contenido, que has utilizado el número adecuado de palabras para decir lo que querías decir.

Espero que esta entrada te haya servido.

Este texto tiene 425 palabras. 


Fuente de la imagen:  Pixabay

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03 noviembre 2017

Qué he leído? El ferrocarril subterráneo de Colson Whitehead

Fuente de la imagen:  Amazon

OPINIÓN

Hoy terminé de leer El ferrorril subterráneo de Colson Whitehead, una novela que me gustó mucho y que recomiendo, es de lectura amena y directa, que cuenta vicisitudes de una esclava negra para llegar a ser libre, y que para serlo se juega la vida en multitud de ocasiones. Al tiempo, va contando, con pelos y señales, la crueldad del sistema esclavista que se vivió en los EEUU.
Esta novela tiene un gran carta de presentación, ganada a pulso, a mi modo de ver, porque ganó los Premios Pulitzer y Nacional del Libro.

FICHA TÉCNICA

Formato: EPUB
Páginas: 320  págs.
Editorial: Literatura Random House (2017)
Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9788439733348

SINOPSIS

Una renovada visión de la esclavitud donde se mezclan leyenda y realidad y que oculta una historia universal: la de la lucha por escapar al propio destino

Cora es una joven esclava de una plantación de algodón en Georgia. Abandonada por su madre, vive sometida a la crueldad de sus amos. Cuando César, un joven de Virginia, le habla del ferrocarril subterráneo, ambos deciden iniciar una arriesgada huida hacia el Norte para conseguir la libertad.

El ferrocarril subterráneo convierte en realidad una fábula de la época e imagina una verdadera red de estaciones clandestinas unidas por raíles subterráneos que cruzan el país. En su huida, Cora recorrerá los diferentes estados, y en cada parada se encontrará un mundo completamente diferente, mientras acumula decepciones en el transcurso de una bajada a los infiernos de la condición humana... Aun así, también habrá destellos de humanidad que le harán mantener la esperanza.

Whitehead nos brinda una historia universal, onírica y a la vez brutalmente realista, sobre la libertad y las ilusiones truncadas, que nos habla de la fuerza sobrehumana que emerge ante la determinación de cambiar el propio destino.

29 octubre 2017

Cómo me convertí en una ballena de Steemit y sobreviví para contarlo

Nota del autor: cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Esta historia comenzó  hace algunos días,  cuando recibí un aviso en mi  smartphone,  notificándome que había recibido una transferencia en Steemit  de 5.000.000  de Steem Dollars.
Mi corazón se empezó a acelerar de una manera alarmante,  llegué a pensar que se me saldría por la boca, porque no entendía qué demonios estaba pasando  y pensé que  esa transferencia se debería a un grave error que tendría que solventar lo antes posible.
Sin pensarlo más,  encendí mi portátil, entré en mi cuenta,  rezando para que no se colgará  y pudiera comprobar sí,  de la noche a la mañana,  me había convertido en una ballena de Steemit. Una vez dentro de mi perfil,  seleccione la billetera  y comprobé que,   efectivamente,  ahí estaban los cinco millones  Steem Dollars que me había notificado la aplicación de mi smartphone.
Sin salirme de mi billetera, comprobé  el historial de transacciones de las últimas horas  y allí estaba la transferencia: «Receive 5.000.000 SBD from Hesse» Busqué al usuario Hesse  para  averiguar quién era. Comprobé que tenía  un 75 de reputación  y se había dado de alta  en Steemit en marzo de 2016. Después entré en su billetera  para ver el historial de sus transacciones y  comprobé que tenía todas sus cuentas a cero, y que su última transacción había sido esta: «Transfer 5.000.000 SBD to moises-moran». 
Volví a quedarme helado, porque esa era la confirmación, no entendía qué había pasado y seguía pensando que todo se debía a un gravísimo error o incluso a un acto de piratería informática que había dejado al Hesse  sin nada en su cuenta  y lo habían convertido en una insignificante carpa que se perdería, para siempre, en los océanos de Steemit.
Lo primero que hice,  sin pensarlo un instante,  fue realizar  la transferencia  de los 5.000.000 SBD a Hesse, porque entendía que eran de su propiedad.
Hice la  transacción del dinero  a su legítimo dueño,   pero  al cabo de  unos minutos, Hesse volvió a transferirme la misma cantidad de dinero,  añadiendo este enigmático mensaje:  «Las carpas  quieren ser ballenas y las ballenas también quieren ser carpas, atravesar  el océano  sin otro objetivo que disfrutar  de la vida en el mar. Disfruta de tu momento»
Le di vueltas durante unas horas a lo que había ocurrido,  sin llegar a comprender cuáles eran las razones por las que Hesse se había desprendido de todo su capital  financiero.  Me recordó al protagonista de una novela de Hermann Hesse, «El juego de los abalorios», en la que su protagonista,  se llega a convertir en la máxima figura de los maestros del juego,  y cuando lo consigue...
Después de haber asumido que me había convertido, sin quererlo, en una ballena,  comprendí el poder que tenía,  ya no solo cuando publiqué mi primera entrada siendo  una ballena,  sino cuando  votaba o comentaba  alguna entrada que me parecía interesante,   aquellos que tocaba con mi varita mágica,  sus entradas se convertían  en las más visitadas  y las que más ingresos obtenían. 
Estuve unos días disfrutando del poder y  del prestigio de ser una ballena,  publicando mis entradas  y repartiendo  mis  votos como mejor entendía,  hasta que una madrugada comprendí  que una ballena,  primero es  carpa,  después delfín  y, algún día,  si se nada mucho  y se recorren muchos océanos,  te puedes convertir en ballena. 
Así que esa misma madrugada,  entre mi billetera dispuesto a transferir  el capital que me había donado Hesse a proyectos solidarios en Steemit,  pero no encontré  muchos. Así que,  sin pensarlo mucho,  convertí los 5.000.000 SBD en dólares y los doné  a varias organizaciones que se dedicaban a la protección de la infancia,  de la mujer,  de los derechos humanos,  de la ecología,  de la cultura, de la educación y la  pobreza. 
A la siguiente mañana me levanté  siendo otra vez una simple carpa,  que sueña con convertirse en una ballena,  pero que sabe que, para ello, tiene que trabajar  diariamente  e intentar   crear contenidos de cierta calidad,  para hacer un poquito más grande a esta gran comunidad que es Steemit.
Después de un tiempo volví a recibir  una transferencia de Hesse, esta vez de dos SBD y con el siguiente mensaje: «Al final comprendiste y actuaste en consecuencia. No me equivoqué contigo. Espero que consigas llegar a tu meta. Ya sabes cuál es el camino».
 Fuente de la imagen:  Pixabay
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28 octubre 2017

El metro cuadro de su zona de confort


Se levantó como todos los días, temprano y sin prisas. Saludó a su perrita Molly y preparó la cafetera y la puso en la vitrocerámica. Se desvistió y se metió en la ducha. Se secó, se puso la toalla en la cintura y salió cuando la cafetera comenzó a silbar. Apagó la vitrocerámica, cerró la tapa de la cafetera, se fue a su habitación y se vistió con su mejor traje. 
Salió de su habitación con la maleta, fue al salón, cogió el pasaje de avión que había en la mesa y lo miró durante unos instantes. Sintió como el corazón le palpitaba como un caballo desbocado. Su perrita Molly estaba sentada junto a él, moviendo el rabo, esperando que la sacara al parque. Le tocó la cabeza y le dijo:
—Hoy no te podré sacar. Lo siento. A mediodía vendrá María y te dará un paseo. Yo tengo que viajar, Moly, tengo una reunión de trabajo a la que no puedo faltar.
Dejó el billete de avión en la mesa, fue a la cocina y se tomó el café. 
Se levantó   y dejó la taza del café en el fregadero,  abrió el grifo y le puso un poco de agua.  Salió de la cocina,  fue al salón,  se puso la chaqueta,  cogió el pasaje,  la maleta, abrió la puerta y salió al descansillo. Cerró la puerta y  le pasó todas las vueltas a la cerradura. Se dirigió hacia el ascensor,  tocó el botón para llamarlo y esperó.  
Observó, con curiosidad, cómo pasaban  todos los pisos por el contador digital del ascensor  y, sin saber muy bien porqué, pensó en su vida,  que al final y a la postre era como un ascensor,  que subía y bajaba,  sin tener otro objetivo que el que le habían marcado desde la infancia.
El timbre del ascensor lo sacó de su reflexión. La puerta corredera se abrió automáticamente  y él entró.  
Al poco se vio en la calle,  miró hacia un lado  y luego  hacia el otro.  Comprobó  la hora  en su reloj  y se dirigió hacia la parada de taxis que había al final del parque. 
Atravesó el parque despacio,  acompañado por el traqueteo de las ruedas de su pequeña maleta,  sin quitarse de la cabeza el ascensor y su conteo digital.
Al llegar a la parada,  comprobó que estaba vacía. No había ningún taxi. Volvió a mirar el reloj, pensó  que no llegaría a tiempo al aeropuerto  y, por primera vez en su vida,  le dio igual. 
Se quedó  allí esperando a que llegara un taxi que lo llevara al aeropuerto. Al  poco  llegó uno,  pero él dio media vuelta  y regresó sobre sus pasos.
Ahora ya no pensaba en el conteo digital del ascensor,  ni en su trabajo,  ni en la reunión que tenía en aquella ciudad que estaba a más de tres mil kilómetros,  ni en el despido,  ni en su indemnización,  ni siquiera qué iba a hacer con su vida a partir de ese momento, solo pensaba  en llevar a su perrita Molly al parque que estaba frente a su casa y el en metro cuadrado de su zona de confort.

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25 octubre 2017

Cómo leer tus textos en voz alta con Adobe Acrobat Reader DC

Cuando te dedicas a escribir, uno de los aspectos más importantes es la corrección de los textos que escribes, porque siempre se te cuelan alguna que otra falta ortografía o te comes, sin querer, alguna que otra letra que, al leerlas en voz alta, puede que no las leas o que las leas aunque no estén en el texto.

Yo era de los que leía en voz alta para corregir mis novelas, pero siempre me dejaba atrás más de una falta ortografía o errata, hasta que descubrí que las últimas versiones del Adobe Acrobat Reader DC traía instalada una utilidad que te permitía leer los textos en voz alta.
Para mí este fue un descubrimiento extraordinario porque al leer el texto en voz alta una máquina, saltaban todas las erratas y faltas de ortografía que yo había dejado atrás, de manera que la iba capturando al tiempo que mi ordenador leía el texto en PDF.

Descargar el programa


Para usar esta utilidad lo primero que tienes que hacer es tener instalado la última versión del Adobe Acrobat Reader DC. Si no la tienes instalada, la puedes descargar AQUÍ que es la página oficial de Adobe.

Activar la voz para la lectura


Una vez que ya te la hayas instalado, abres el programa y vas a la barra de herramientas, seleccionas Edición y luego busca la opción Lectura y, en la parte de opciones de lectura en voz alta, compruebas que tienes instalado alguna de las voces en español. Por regla general si tienes instaladas las últimas versiones de Windows, te vendrá predeterminado una de esas voces y solo tendrás que seleccionarla y darle aceptar.



Si por el contrario quieres tener una voz distinta, la puedes descargar, como es en mi caso, yo utilizo la voz de Isabel, que te la puedes descargar AQUÍ

Activando la lectura en voz alta


Una vez seleccionada la voz que quieres utilizar, abres el texto que quieres que el adobe lea en voz alta, te vas a barra de herramientas y en Ver despliegas y seleccionas Leer en voz alta y luego Activar lectura en voz alta.


Una vez activada la opción leer en voz alta, vuelves a desplegar Ver y seleccionas la opción que más te convenga:



Leer solo esta página o Leer hasta final del documento, también puedes, desde aquí, pausar o detener la lectura, aunque yo te recomiendo que utilices la combinación de teclas que se muestran en las opciones y que las memorices para no estar desplegando las opciones cada vez que quieras detener la lectura.
Creo que esta herramienta es muy útil para realizar correcciones de texto y es muy fácil de usar y solo tienes que practicar un poco para que te des cuenta de que es una herramienta muy útil para la corrección de tus textos.

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